Hace unas semanas la región Caribe perdió a uno de sus narradores  referentes, Ramón Illán Bacca. Sin duda tenía una conexión especial con la lectura y la nuestra fue una amistad literaria.

Lo conocí por La Carreta Literaria en una Feria del Libro de Bogotá, y a partir de ahí, cada vez que nos encontrábamos en algún evento como la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, en el Carnaval Internacional de las Artes  de Barranquilla, o en el Hay Festival en Cartagena, él veía La Carreta y siempre preguntaba “¿Qué hay aquí para leer?”.

Puedo decir que le fascinaban los clásicos y siempre tendré en la memoria la vez que tomó uno de mis libros y se sentó a leerlo. También que siempre tenía una sonrisa para cada lector o la lectora que se le acercaban. Muy buena gente y muy respetuoso.

Durante un Hay Festival en Cartagena, alcancé a tomarle esta foto en Bellas Artes (portada). Siempre fue un lector muy especial con La Carreta.

Y aunque aún no he leído nada de su autoría, me queda un gran recuerdo como persona y como narrador. Y la deuda inaplazable de leer sus obras.

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