Hace varios años y luego de terminar la ceremonia de premiación del Concurso Nacional de Cuentos de RCN y el Ministerio de Educación, que se llevaba a cabo en el Teatro Adolfo Mejía en Cartagena, la ministra de educación de la época y Constanza Escobar, directora de Responsabilidad Social en RCN Televisión, me presentaron a Ángela María Gardeazabal, la directora de la Fundación SM en Colombia, una de las organizaciones que más le apuesta a la Educación y los proyectos de lectura en Iberoamérica.

“Ángela María le presentamos a Martín de La Carreta Literaria”, fue una presentación a dos voces que casi sonaba como a un buen coro musical. En las afueras del Teatro, ya con el calor abrazante de Cartagena, Ángela me abordó y me propuso que conversáramos más tarde. Yo, por supuesto que acepté y le sugerí que nos viéramos en Ábaco Libros y Café, un lugar común para los que promovemos y nos gusta la lectura.

Yo llegué a la librería media hora antes porque para mi era muy importante esta reunión. Una vez llegó Ángela, me saludó, pedimos un jugo cada uno para amenizar y me preguntó sobre La Carreta Literaria. Le conté todo el proceso del proyecto y ella escuchaba con atención, preguntaba y volvía a preguntar. Al final me dijo: “mira Martín, este año ya no te puedo ayudar, pero te voy a regalar 200 libros de la Editorial SM para que tengas en La Carreta y el año entrante hablamos para iniciar un proyecto a ver cómo nos va”.

Una parte de esos libros, los incluí en la colección de La Carreta Literaria. Con la otra parte, abrí clubes de lectura semilla con estudiantes de colegios del área rural de Bolívar.

Durante el Hay Festival Cartagena de Indias 2014, Ángela y yo nos volvimos a encontrar. Una vez termina el evento, Ángela me envía la documentación, y es así cómo ese año la Fundación SM se vinculó como uno de los patrocinadores de La Carreta Literaria ¡Leamos! Lo cual nos permitió ampliar nuestro proceso de cobertura en el área rural.

Desde que iniciamos, noté que Ángela era una ejecutiva muy pragmática porque cuando firmamos nuestro primer convenio me dijo muy claro: “demuéstreme que esto si es lo que me contó, en la teoría va muy bien, lo quiero ver en la práctica”. Desde ese momento supe que Ángela sería como la Tía Universal. Por respeto no se lo manifesté en ese primer año, luego con el paso del tiempo en Bogotá en la FILBO, en un corrillo donde estábamos hablando sobre novedades literarias, alguien preguntó: “¿Y qué es Ángela para La Carreta?” De inmediato respondí: La Tía Universal. Todos se rieron, pero pocos sabían qué significado tiene esa frase en el Caribe colombiano. La Tía Universal es el eje central de la familia y es la Tía que todos los sobrinos quieren y respetan.

Sólo tengo palabras de agradecimiento para Ángela María Gardeazabal por haberme ayudado a empujar La Carreta Literaria ¡Leamos! Por todos los rincones del departamento de Bolívar con la misión de sacar sonrisas por medio de la lectura de cuentos infantiles.

Aunque ella ya no se encuentre vinculada a la Fundación SM, desde La Corporación Cultural La Carreta Literaria ¡Leamos! Sólo nos resta decirle a Ángela, ¡Gracias, Gracias, Gracias, Gracias!

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