De gira #2

Como quedé en la nota anterior, hoy quiero contarles sobre San Jacinto del Cauca, el municipio más alejado de todo el Departamento de Bolívar, municipio que fue fundado en 1817, eso significa que tiene 202 años de existencia.

Este municipio siempre lo comparo con el cuento de Gabo: “La siesta del martes”, porque en los días laborales, con el sol a 35 grados nadie sale a la calle entre las 10:30 am y las 4:00 p.m., y aun así, con todas las dificultades climáticas les cuento que este municipio se distingue porque sus maestros siempre nos dan el espacio para que podamos desarrollar nuestros talleres de promoción de lectura por placer.

En este municipio del sur de Bolívar tengo una alianza estratégica con la Institución Educativa Placido Retamoza, en sus instalaciones he leído en voz alta los últimos 9 años, sin falta. En cada uno de esos años he tenido el acompañamiento incondicional del grupo de maestros que dictan clases en ese rincón del Caribe colombiano. Aquí me gusta mucho ver como los estudiantes año tras año, hacen parte del proyecto de lectura en voz alta, y sobre todo de la lectura de cuentos ilustrados, que es en donde podemos unir dos corrientes de la literatura; por un lado la narrativa, y por otro la ficción, a partir de esos dos puntos nos adentramos en mundos imaginarios con las historias que desde LaCaLiLe nos esforzamos en crear a partir de esas imágenes que nos proporcionan libros como “Teléfono descompuesto” y “Martes” por mencionar algunos, construir historias con solo imágenes requiere de darle corriente a la imaginación para poder narrar más y mejores relatos, y la ficción la necesitamos para contextualizar dichos textos… y justo ahí es cuando los estudiantes se motivan, porque es una lectura visual, que los puede a ayudar a mejor sus competencias comunicativas a la hora de hacer alguna presentación.

Estas lecturas nos ayudan a demostrarle a los estudiantes que la lectura en todas sus formas es necesaria para mejorar la calidad de vida de cada persona, es el alimento necesario para el cerebro, así como el resto de los alimentos nos nutren y nos fortalecen, la lectura nos abre un mundo de infinitas posibilidades para poder comprender lo que sucede en nuestro entorno social y familiar.

En la Institución Educativa que les mencioné, trabajo con varios grupos y eso nos permite desarrollar una tertulia muy agradable, donde todos participamos, y la opinión de cada uno es respetada por muy controversial o ingenua que sea. Es uno de los momentos que más disfruto, y además, año tras año, hemos logrado ayudar en todos los programas internos de promoción de lectura de la Institución Educativa.

No importa lo lejos o el calor, lo que realmente importa es aportar a las nuevas generaciones por medio de la lectura en voz alta, a la mejora de la calidad de sus competencias socioeducativas.

Como en “La siesta del martes” . “Eran casi las dos. A esa hora, agobiado por el sopor, el pueblo hacía la siesta. Los almacenes, las oficinas públicas, la escuela municipal, se cerraban desde las once y no volvían a abrirse hasta un poco antes de las cuatro, cuando pasaba el tren de regreso”.

En nuestra próxima nota les contaré sobre los siguientes municipios: Achí, Tiquisio, y Pinillos. Estos municipios, para quien escribe estas notas es el mundo de Macondo con todas sus invenciones literarias.

Y no se les olvide: En el leer está el saber.

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