Los obstáculos

Cada vez que salgo de gira a otro municipio, departamento, o a una ciudad que acoge alguna concurrida feria del libro, me preparo para desarrollar de la mejor manera posible mis actividades de promoción de lectura para todas las edades.

Generalmente llevo conmigo una lista mental de todos los puntos a contar durante el taller, para hacer de ese un momento muy divertido para los oyentes de cualquier edad.

Sin embargo, en algunos lugares suelo enfrentarme a obstáculos; problemas que podrían desanimar a esas personas que convierten cualquier inconveniente en un mar con huracán incluido.

En mi caso, no importa si hay una fuerte temperatura, un camino de herradura, o largas distancias entre la biblioteca y la escuela donde vamos a leer. Siempre respondo: “No hay problema, vamos a buscar a ese lector que nos está esperando y hagamos el mejor taller de lectura en voz alta en todos mis años de promotor de lectura por placer, por medio de La Carreta Literaria ¡Leamos!

Tampoco importa si, como me sucedía muy a menudo, hay problemas con el sonido para dirigirme a un gran público; en algunas partes no había, en otras estaba dañado, y donde lo alquilaban salía por un ojo de la cara. Lo resolví comprando un cabina de sonido y así ese obstáculo se acabó para siempre.

Lo importante es que he comprendido que, como cualquier taller de artesano, La Carreta debe tener las herramientas necesarias para el buen desarrollo de sus actividades y no tener ningún obstáculo a futuro.

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