La lectura como juego

Siempre que le leemos al público en voz alta, por placer, debemos estar totalmente convencidos de que nuestro trabajo como promotores de lectura tiene un objetivo concreto en ese momento específico.

Esa labor tiene dos sentidos: por un lado, convencer a los adultos que acompañan a los niños de las bondades de la lectura en voz alta por placer para toda la familia; y además, hacer que el niño asuma este ejercicio como un juego más para la vida. Un juego que le será muy útil para el resto de su educación en general.

Partiendo del principio de la diversión, el niño aceptará que le lean, no de forma obligatoria, sino como una de las tantas actividades que desarrolla en sus ratos libres. La lectura lo llevará por unos mundos imaginarios y fantásticos para poder desarrollar muchas actividades creativas para su buen desempeño intelectual.

También le ayudará a tener un muy buen desarrollo en sus actividades sociales de todo orden. A los padres les garantizará que sus hijos sean muy buenos estudiantes y mejores personas. Les dará la tranquilidad de que tendrán la capacidad de entender muchas situaciones que la vida les presentará como obstáculos, que con la capacidad de análisis que da la lectura de literatura sabrán resolver.

Por eso la lectura como vehículo de diversión y motor en la educación familiar es fundamental desde los primeros meses de vida. Es allí donde, tanto el entorno familiar como social del niño, juegan un papel fundamental para a ser referentes lectores desde sus primeros días de vida. ¡Pero solo lectura por placer!

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