La carreta es no cansarse

Los últimos 10 años de mi vida los he dedicado por completo a la promoción de lectura por puro placer, que es lo que me hace el promotor de lectura más feliz del mundo; y no es fácil llegar a cualquier lugar y presentarse de esa guisa, sobre todo para explicar que se trata de tu profesión, de lo quieres ser ante la sociedad. Siempre que llego a algún sitio por primera vez me preguntan ¿a cómo vendo los libros?  a lo que respondo yo no vendo libros señor, solo soy promotor de lectura por placer, momento en que mi interlocutor inevitablemente me mira con extrañeza. Y  entonces me toca contar la historia de La Carreta, como ya llevo haciendo durante muchos años para dar a conocer mi proyecto.

Mi nombre es Martín Roberto Murillo Gómez, tengo 48 años, y estudié hasta quinto de primaria elemental; pero mi afición fue siempre la lectura por placer y la Carreta es mi vida, un servicio con lo que lo único que pretendo es ser útil a la sociedad. Mi emprendimiento trata, en cierto modo, de emular a la F1, que es lo que me permite dedicarme a este hermoso oficio las 24 horas del días, siete días a la semana, y 365 días al año. Esta especie de Carreta verbal me toca repetirla muchas veces al día, junto a lo que me toca hacer demostraciones prácticas con los talleres de lectura en voz alta en escuelas, parques e instalaciones deportivas del lugar en que me encuentre.

En esas giras, que duran un mínimo de 10 días, me encuentro en ocasiones con profesionales que dicen que gustan de la literatura universal, pero no por ello se acercan a la biblioteca del pueblo para tomar en préstamo un libro del tema que sea. Porque cuando pregunto ¿y usted por qué no frecuenta la biblioteca? siempre obtengo la misma respuesta: por falta de tiempo. Y con eso ya sé que es un lector muerto, que apenas lee lo que compete a su profesión, y ni hablar de curiosear lo que escriben los columnistas de los periódicos más importantes del país, o de cualquier otra parte del mundo. Pero con todos los obstáculos que encuentre por el camino seguiré promocionando la lectura por placer hasta que Dios y mis fuerzas me lo permitan; siempre hay un lector potencial que está deseando escuchar como se leen en voz alta cuentos, novelas, crónicas, así como tener en sus manos uno de los más de 200 libros que acarreo permanentemente en la bandeja de La Carreta Literaria ¡Leamos!

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