La carreta de la referencia

Estoy cansado de escuchar a las autoridades de cualquier punto del país decir cada año, encuesta en mano, que en relación al año anterior los índices de criminalidad, sin importar el tipo de delito, se han reducido porcentualmente respecto al año anterior. Sin embargo, la percepción de total desamparo por parte de los ciudadanos en todo el país dista de esa realidad. Cada día los medios publican noticias sobre crímenes como un asesinato para robar un simple celular, una bicicleta, o incluso el morral de un estudiante. Así de simple y sencillo: este es el panorama de la seguridad en todas las ciudades de Colombia.

Ni hablar de lo que sucede en el entorno de muchas escuelas, tanto públicas como privadas, donde delincuentes de todos los pelambres tejen tretas para enredar la vida y el futuro de los estudiantes, hipotecando así el futuro de toda la sociedad. Pero, ¿cómo podemos nosotros, desde la otra acera, ayudar a que los estudiantes de todas las edades piensen en un futuro mejor para ellos y su entorno familiar y social?

Desde mi punto de vista como promotor de lectura estoy totalmente convencido que un programa de REFERENTES LECTORES bien estructurado y articulado ayudaría en todos los niveles educativos, por un lado, a la mejora de la calidad educativa, y por otro a los índices de lectura por placer en los estudiantes de Colombia, como medio a una mayor independencia crítica respecto a los sucesos que los rodean. Ahí es donde está la almendra del problema.

Si todos los REFERENTES activos de la sociedad van a leer a las escuelas desde la primera infancia hasta el ultimo curso del bachillerato, estoy convencido que como sociedad ganamos todos y en especial los estudiantes. Cuando hablo de REFERENTES me refiero a cantantes, deportistas, músicos, ingenieros, arquitectos, médicos, enfermeras, fotógrafos, periodistas, taxistas, miembros de las Fuerzas Publicas: Ejercito, Armada, Aviación, Bomberos, Defensa Civil; políticos, y todo el que quiera aportar a esta causa por el bien de nuestros estudiantes.

Seguro que faltan muchos oficios y profesiones por referenciar, pero se trata de que el conjunto de la sociedad promueva mediante un golpe de timón un cambio de rumbo y que entre todos aportemos un grano de arena para mejorar la calidad de vida de las futuras generaciones. No hay que buscar teorías filosóficas complicadas para dar inicio a este plan. Basta con que usted, como lector, tome la iniciativa. Busque la escuela, o colegio más cercano y pídale permiso a la maestra o al maestro para que le autorice a leer un cuento o una paginas de un libro que quiere compartir con sus alumnos. Una vez terminado el ejercicio la maestra continuará con su clase, y el lector con su trabajo.

En ese programa, como sociedad, tenemos un potente e irrompible hilo conductor que es la lectura en todas sus corrientes y formas que nos ayudará a crear en los estudiantes de todos los niveles el hábito de la lectura por placer, ese que tanta falta nos hace en muchos sectores de la sociedad colombiana.

No lo olvide lector: está en sus manos ser REFERENTE LECTOR.

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