Un aspecto fundamental entre el promotor de lectura y los lectores oyentes es el entrenamiento del lector, característica que lo hace un buen promotor de lectura, aspecto clave y motivante de los talleres de promoción de lectura en voz alta.

El entrenamiento al que nos referimos es un entrenamiento serio, como lo hacen los deportistas de alto rendimiento, requiere de horas de hacer una y otra vez la lectura del mismo libro sin memorizarlo, y en voz alta. Requiere de horas de lectura por placer, de literatura general, para tener otras herramientas a la hora de narrar historias, un promotor de lectura tiene que ser un buen lector todo el tiempo.

Las lecturas personales, esas que realiza el buen lector solo por placer, permiten que cuando un grupo de niños inquietos sea el público, se tenga la capacidad de esperar a que se dejen llevar por la lectura, y no se caiga en el error de querer ser maestro y tratar de disciplinarlos porque ni se lee ni se aquietan los niños; en cambio, si logra llamar la atención con una muy buena lectura en voz alta, no habrá motivo para que los niños se distraigan, es más, una buena tanda de lectura de libros ilustrados (sin textos), es un termómetro para medir la experiencia como promotor de lectura, porque en el ejercicio de tener el libro en la mano, y en saber darle corriente a la imaginación mientras se narran cuentos, se tendrá la posibilidad de tener al grupo de niños entretenidos y maravillados, porque las imágenes permiten que como promotor de lectura se lleve una historia fantástica y genial, que seguramente les estará enseñando otra forma de leer.

Mientras se avanza como promotor de lectura, se deben tener varios portafolios de lectura, dependiendo de la edad de los niños, y esto es muy importante porque así rinde el tiempo y se puede llegar a tener la escalera limpia para el buen desarrollo de los programas de lectura. ¿Y qué es la escalera? Pues saber leer para niños de primera infancia, niños escolarizados en básica primaria, básica secundaria, y jóvenes universitarios.

Por otro lado, en la promoción de lectura se debe tener claro que una cosa es el área rural, y otra cosa es el área urbana; por diversas situaciones sociopolíticas, en muchos lugares del área rural no se consiguen libros suficientes en las escuelas, por pequeñas que puedan ser las colecciones literarias no se van a. Es ahí donde el proyecto de promoción de lectura debe generar alianzas con los maestros que son los que conocen por completo el entorno social de los niños. Esto es muy importante para crear confianza con los lectores oyentes. Y por otro lado, siempre que llego a una escuela soy un alumno más que esta bajo la autoridad de los maestros.

Otros aspectos que se deben tener en cuenta para crear confianza en el lector oyente son tener en cuenta las dinámicas que día a día, van variando con el paso de los años, y nunca olvidar que las nuevas tecnologías llegaron para comunicar al hombre al instante, y que esa comunicación al instante hace cometer muchos errores por no tener una lectura reposada, en medio de esto, el oficio como como promotor de lectura cobra tanta importancia, para ayudar a esos lectores oyentes con los programas de promoción de lectura, para ayudarlos a que creen un grupo de lectura, una tertulia en la biblioteca más cercana, o en su colegio, para que ese ejercicio de escuchar el concepto de los otros lectores, ayude a tener un concepto más amplio sobre las situaciones tan diversas y complejas que trae la vida; así, cuando los niños se enfrenta a alguna nota ‘’mala’’, o cuando reciben algún artículo por cualquiera de los medios electrónicos que existen, se tome el momento de leer detenidamente, para comprender mejor lo que han recibido, en el caso de las malas calificaciones pueden leer que deben mejorar o que deben profundizar para mejorar, en el caso del artículo pueden tomar la decisión de compartirlo con todos sus contactos o no.

La lectura es siempre una actividad que genera seguridad y confianza en todos los sentidos.

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